Todo patas arriba

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Pablo Albo nos cuenta la alborozada historia de un beso que contagia de felicidad y amor a los vecinos de una ciudad donde nada volverá a ser igual. Por su parte, Viviana Bilotti ilustra la historia con mucha delicadeza y humor añadiendo un sinfín de detalles que se van descubriendo en cada nueva lectura.

PARA TRABAJAR EN CLASE:

-Sentimientos

-Amor

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Receta del amor:

Hablemos del AMOR. ¿Por qué a veces nos parece cursi hablar de ello? ¿Qué es el amor? ¿Por qué se vuelve uno como loco por algo o alguien al que se quiere mucho?
Podemos plantear las diferentes clases de amor que pueden existir: el amor romántico, el amor a los familiares, el amor a los amigos, el amor a los animales, el amor a los objetos, el amor a las artes, el amor a los oficios… ¿Qué te sucede cuando ves a alguien o algo que quieres mucho?

Realización:

El juego consiste en… volverse loco. ¿Qué locura serías capaz de hacer por amor? Descríbela con gestos, contándola, escribiéndola o dibujándola

Otro juego divertido sería imaginar que nos hemos quedado mudos y además no podemos tocar a nadie. Asi que tenemos que idear de qué forma expresamos el cariño hacia alguien o algo sin hablarle ni tocarle.

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El secreto de Sofía

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Obra ganadora del Premio Fundación Cuatrogatos 2015.

El abuelo le dice a Sofía que las casas guardan secretos y le propone descubrir las historias que esconden los objetos de su casa. Sofía conseguirá algo mucho más increíble que eso: descubrirá su propio secreto.
Texto e ilustración logran una perfecta armonía en un libro que nos acompañará siempre.
 

PARA TRABAJAR EN CLASE:
 
– Imaginación
– Creatividad
– Mejora de la expresión oral y escrita

Receta secreta:

Todas nuestras casas están repletas de objetos cotidianos a los que nos solemos dar importancia. Creemos que siempre se quedan ahí, donde los dejamos la última vez. Pero, cuando se apaga la luz, todos estos objetos cobran vida y protagonizan historias de lo más original.

Realización:

Tal y como le pasa a la escoba del libro a la que le gusta bailar, o al baúl que solo habla chino, podemos montar pequeñas historias con los objetos de nuestra casa, o ¿por qué no? con los objetos que hay a nuestro alrededor, en el aula.
Por ejemplo:
-Con una taza o un plato que es diferente al resto de la vajilla y que podría ser de otro país. -Con las llaves que siempre se pierden porque se hicieron amigas de un tableta de chocolate volviendo un día de la compra. Y, de vez en cuando van de visita a la despensa o a la nevera. -O el lápiz que se hizo novio de una goma de borrar.

 

Subasta Extraordinaria

 

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Existe un lugar secreto y maravilloso, con salas repletas de tesoros, adonde van a parar todas las cosas que se pierden, desde un guante o un botón, hasta un sueño o un huevo de imagodonte. Por primera vez, de forma excepcional, el fantástico Museo de Todo lo Perdido ofrece a todo el mundo la oportunidad de hacerse con alguno de los objetos más preciados de su colección en una SUBASTA EXTRAORDINARIA donde la poesía y la imaginación son el único billete imprescindible.

PARA TRABAJAR EN CLASE:

– Imaginación

– Creatividad

– Agilidad mental

Receta extraordinaria:

Una subasta es como un mercadillo donde se venden cosas, pero es un mercadillo muy particular porque todo lo que se vende es único, al menos en ese momento, así que si varias personas quieren comprarlo tendrán que competir en una especie de concurso para ver quién se lo queda. Como cada cosa que se vende en la subasta es única, si hay varias personas que quieren comprar la misma cosa, se la quedará quien ofrezca un precio más alto a partir del precio mínimo que pide el vendedor y al cual se le llama “precio de salida”.

 Ingredientes:

-Algo que subastar.

-Clientes (postores) y tarjetas con números grandes.

-Un subastador.

-Un martillo o un mazo de goma eva.

Realización:

las normas de cada subasta las pone el subastador: se puede jugar a que las pujas tengan que estar relacionadas por un vínculo semántico, conceptual o metafórico (por ejemplo, si el precio de salida es una moneda de chocolate, las pujas solo pueden ser “cosas dulces” como “caramelos”, “magdalenas” o “bombones”, no se podría ofrecer “un bocadillo de sardinas”, pero sí se podría aceptar, si el subastador lo admite “un beso” que es algo dulce en un sentido metafórico).

El subastador es la persona que se encarga de presentar los lotes, describirlos y decirle a todo el mundo en voz bien alta y clara cuál es el precio de salida de cada lote. Al empezar la subasta el subastador dice, con voz muy animada para que a todo el mundo le entren ganas de comprar: “LOTE Nº6 – UN DOMADOR. Se encuentra algo deteriorado, aunque en su día era muy valiente. Perfecto para un circo de pulgas o de palabras. Le gustan las palomitas y el algodón de azúcar. PRECIO DE SALIDA: Un gran aplauso. ¿Alguien ofrece un gran aplauso?…”. Cuando al cliente o postor le interesa un lote que se está subastando levanta el número y dice en alto lo que ofrece a cambio del lote subastado. A eso se le llama PUJAR. Entonces el subastador dice con mucha alegría: “¡Por allí ofrecen un gran aplauso. ¿Quién da más? ¿Alguien ofrece una ovación con flores?…” y así, mientras los postores van ofreciendo cada vez un precio más alto. Cuando ya no hay nadie que ofrezca más que el postor anterior. Entonces el subastador dice en voz bien alta: ¡VENDIDO, por (lo que haya ofrecido el último postor) al comprador número…! y la puja por ese lote termina.

Si al acabar con los lotes del Museo aún os quedan ganas de más, es posible inventar lotes nuevos con objetos e ideas poéticas o disparatadas. No estaría mal, por ejemplo, subastar un baile, un abrazo de oso, el suspiro de un cocodrilo, un viaje a la luna… cualquier cosa que se os ocurra.Y para pagar por ellas también se puede usar la imaginación y ofrecer un dibujo, una caja de botones, un aplauso o la huella de un dinosaurio… ¡todo sirve siempre que se pague!

¡Ah! ¡Importante! En la subasta no se puede ofrecer nada que no se tenga, es decir, para pagar el LOTE Nº6 que era “Un domador” alguien puede ofrecer, por ejemplo, un gran aplauso (que era el precio de salida) y un abrazo y un beso, de manera que si gana la subasta con esa puja tendrá que pagarlo antes de recibir lo que ha comprado. Así que si alguien ofrece “un huevo de dinosaurio”… bueno, pues, ¡tendrá que ingeniártelas para conseguir uno y pagar lo que ha comprado con él! Pero ya se sabe que con imaginación todo es posible.