El secreto de Sofía

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Obra ganadora del Premio Fundación Cuatrogatos 2015.

El abuelo le dice a Sofía que las casas guardan secretos y le propone descubrir las historias que esconden los objetos de su casa. Sofía conseguirá algo mucho más increíble que eso: descubrirá su propio secreto.
Texto e ilustración logran una perfecta armonía en un libro que nos acompañará siempre.
 

PARA TRABAJAR EN CLASE:
 
– Imaginación
– Creatividad
– Mejora de la expresión oral y escrita

Receta secreta:

Todas nuestras casas están repletas de objetos cotidianos a los que nos solemos dar importancia. Creemos que siempre se quedan ahí, donde los dejamos la última vez. Pero, cuando se apaga la luz, todos estos objetos cobran vida y protagonizan historias de lo más original.

Realización:

Tal y como le pasa a la escoba del libro a la que le gusta bailar, o al baúl que solo habla chino, podemos montar pequeñas historias con los objetos de nuestra casa, o ¿por qué no? con los objetos que hay a nuestro alrededor, en el aula.
Por ejemplo:
-Con una taza o un plato que es diferente al resto de la vajilla y que podría ser de otro país. -Con las llaves que siempre se pierden porque se hicieron amigas de un tableta de chocolate volviendo un día de la compra. Y, de vez en cuando van de visita a la despensa o a la nevera. -O el lápiz que se hizo novio de una goma de borrar.

 

Un cuento y veinti3 sonrisas

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Un cuento y veinti3 sonrisas es, por encima de todo, un homenaje al optimismo. Por un lado, conoceremos a Nonna, una mujer entusiasta que transmite en cada línea sus ganas de vivir. Y, junto a ella, iremos encontrando veintidós versiones de la sonrisa más famosa de la historia. Veintidós damas que se muestran, aparentemente, ajenas a la historia que se cuenta. Dirigido a un público muy diverso, este es un libro para contemplar, reflexionar, compartir, descubrir… Pero, sobre todo, es un libro para sonreír, para dibujarnos esa sonrisa que le vamos a poner desde ya a la vida. ¿La sonrisa veinti3?

CÓMO SE HIZO “UN CUENTO Y VEINTI3 SONRISAS”

PARA TRABAJAR EN CLASE:

– Sentido estético

– Creatividad

– Estimulación de los sentidos

– Superación de barreras y estereotipos (El arte refleja la realidad desde múltiples puntos de vista. La belleza depende de los ojos del que mira. El libro es una prueba evidente de ello pues se le hizo el mismo encargo a 22 artistas y cada uno mostró su versión de la misma obra.)

Receta de la sonrisa:

 Ingredientes:

–Cuadros de arte clásico o moderno donde el protagonista sea un rostro humano, un personaje.

–Lápices de colores y papel.

–Mucha imaginación.

Realización:

Elige un cuadro e inventa una historia con ese personaje, cómo se llama, de dónde viene, porqué lo han retratado así. Imagina la época en la que vivió, su entorno, sus amigos, cómo sería su casa y su familia.

Después busca el cuadro en internet y descubre quién fue su autor y cómo se llama la obra. Cuéntaselo a todos tus compañeros en la clase. Pidéles que cada uno dibuje tu cuadro a su manera, verás como el arte provoca sonrisas a tu alrededor.

Subasta Extraordinaria

 

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Existe un lugar secreto y maravilloso, con salas repletas de tesoros, adonde van a parar todas las cosas que se pierden, desde un guante o un botón, hasta un sueño o un huevo de imagodonte. Por primera vez, de forma excepcional, el fantástico Museo de Todo lo Perdido ofrece a todo el mundo la oportunidad de hacerse con alguno de los objetos más preciados de su colección en una SUBASTA EXTRAORDINARIA donde la poesía y la imaginación son el único billete imprescindible.

PARA TRABAJAR EN CLASE:

– Imaginación

– Creatividad

– Agilidad mental

Receta extraordinaria:

Una subasta es como un mercadillo donde se venden cosas, pero es un mercadillo muy particular porque todo lo que se vende es único, al menos en ese momento, así que si varias personas quieren comprarlo tendrán que competir en una especie de concurso para ver quién se lo queda. Como cada cosa que se vende en la subasta es única, si hay varias personas que quieren comprar la misma cosa, se la quedará quien ofrezca un precio más alto a partir del precio mínimo que pide el vendedor y al cual se le llama “precio de salida”.

 Ingredientes:

-Algo que subastar.

-Clientes (postores) y tarjetas con números grandes.

-Un subastador.

-Un martillo o un mazo de goma eva.

Realización:

las normas de cada subasta las pone el subastador: se puede jugar a que las pujas tengan que estar relacionadas por un vínculo semántico, conceptual o metafórico (por ejemplo, si el precio de salida es una moneda de chocolate, las pujas solo pueden ser “cosas dulces” como “caramelos”, “magdalenas” o “bombones”, no se podría ofrecer “un bocadillo de sardinas”, pero sí se podría aceptar, si el subastador lo admite “un beso” que es algo dulce en un sentido metafórico).

El subastador es la persona que se encarga de presentar los lotes, describirlos y decirle a todo el mundo en voz bien alta y clara cuál es el precio de salida de cada lote. Al empezar la subasta el subastador dice, con voz muy animada para que a todo el mundo le entren ganas de comprar: “LOTE Nº6 – UN DOMADOR. Se encuentra algo deteriorado, aunque en su día era muy valiente. Perfecto para un circo de pulgas o de palabras. Le gustan las palomitas y el algodón de azúcar. PRECIO DE SALIDA: Un gran aplauso. ¿Alguien ofrece un gran aplauso?…”. Cuando al cliente o postor le interesa un lote que se está subastando levanta el número y dice en alto lo que ofrece a cambio del lote subastado. A eso se le llama PUJAR. Entonces el subastador dice con mucha alegría: “¡Por allí ofrecen un gran aplauso. ¿Quién da más? ¿Alguien ofrece una ovación con flores?…” y así, mientras los postores van ofreciendo cada vez un precio más alto. Cuando ya no hay nadie que ofrezca más que el postor anterior. Entonces el subastador dice en voz bien alta: ¡VENDIDO, por (lo que haya ofrecido el último postor) al comprador número…! y la puja por ese lote termina.

Si al acabar con los lotes del Museo aún os quedan ganas de más, es posible inventar lotes nuevos con objetos e ideas poéticas o disparatadas. No estaría mal, por ejemplo, subastar un baile, un abrazo de oso, el suspiro de un cocodrilo, un viaje a la luna… cualquier cosa que se os ocurra.Y para pagar por ellas también se puede usar la imaginación y ofrecer un dibujo, una caja de botones, un aplauso o la huella de un dinosaurio… ¡todo sirve siempre que se pague!

¡Ah! ¡Importante! En la subasta no se puede ofrecer nada que no se tenga, es decir, para pagar el LOTE Nº6 que era “Un domador” alguien puede ofrecer, por ejemplo, un gran aplauso (que era el precio de salida) y un abrazo y un beso, de manera que si gana la subasta con esa puja tendrá que pagarlo antes de recibir lo que ha comprado. Así que si alguien ofrece “un huevo de dinosaurio”… bueno, pues, ¡tendrá que ingeniártelas para conseguir uno y pagar lo que ha comprado con él! Pero ya se sabe que con imaginación todo es posible.