Atilio

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Recomendado por la Fundación Cuatrogatos y Club Kirico.

 Atilio es un ratón obsesionado con los libros de aventuras que emprende una gesta en busca de su amada, por el camino encuentra su identidad más allá de la literatura.

 Atilio es un ratón diminuto con grandes sueños. El camino para alcanzarlos es duro y muy lejano. ¿O no? Una historia épica sobre búsquedas e identidades, repleta de humor y referencias a la literatura clásica.

PARA TRABAJAR EN CLASE:

-Coeducación.

-Contra la violencia de género.

-Clásicos de la literatura: El Quijote.

 Receta para encontrar el camino:

¿Eres tan valiente como Atilio? ¿Te adentrarías en un laberinto repleto de peligros para salvar a Melissa? Descubre la receta del peligro, pasa las pruebas y consigue llegar a tu destino.

Ingredientes:

-Cartulina grande.

-Rotulador negro.

-Corchetes archivadores.

-Preguntas difíciles.

-Pruebas imaginativas.

-Folios.

Realización:

Lo primero es construir el laberinto. Dibuja un laberinto en una cartulina, que tenga solo un camino correcto, a lo largo del camino sitúa puertas que habrá que ir abriendo conforme se vayan pasando las pruebas que después idearemos. ¿Cómo hacemos las puertas? Muy fácil: utiliza corchetes archivadores y pínchalos por detrás del laberinto a lo largo del camino que lleva de la entrada a la salida. Abre las patitas metálicas por la parte donde están dibujados los pasillos de forma que bloqueen el paso. Cada vez que un niño pase una prueba se abrirá la puerta del pasadizo con un sonido que deberán repetir todos los concursantes “ñññiiiiaaaaaaaac”.

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Las pruebas, muy importante. Tenemos varias posibilidades y podemos hacer tantas como puertas queramos poner a lo largo del laberinto. Pueden ser preguntas sobre el libro. Podemos añadir una caja y una venda para los ojos, ¡esta prueba es terrorífica! Al niño que le toque deberá meter la mano con los ojos cerrados y acertar el objeto que hay dentro de la caja solo por el tacto… y es que a veces en el laberinto no hay luz. Otra posible prueba es acertar a qué corresponde un sonido con los ojos tapados, puede ser un instrumento o cualquier otra cosa. También jugando con los sentidos podemos hacer lo mismo con el olfato utilizando una fruta, por ejemplo. Podemos inventar cuantas pruebas queramos, todo depende del guardián o guardiana del laberinto.

¿Cuál es la dinámica? Se cuelga el laberinto en la pared, el guardián dirige el juego, en una bolsa tiene el nombre de todos los niños participantes y va sacando al azar los nombres, deben salir y enfrentarse al reto que les proponga para ir avanzando. Al final, habremos llegado hasta Melissa como valientes aventureros y habremos conseguido nuestro objetivo… ganar su corazón, por supuesto, siendo nosotros mismos.

¿Te apetece pintar?

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Cuéntanos qué más recetas se te ocurren…

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